PROGRAMA ATENCIÓN INTEGRAL A LA NIÑEZ

El programa de Atención Integral a la Niñez permitió beneficiar en al año 2006, a familias pertenecientes a estratos 1 y 2 de la ciudad de Pereira y sus alrededores. En Pereira: comunidades de Caracol la Curva, Cortés, Esperanza Galicia, Galicia, Libertad, Matecaña, Nacederos, Rocío y Rosal. En Dosquebradas: comunidades de Comuneros, Inquilinos, Pueblo Sol, Playita y Saturno. En Santa Rosa de Cabal: comunidades de Carrilera, San Eugenio y Monserrate.

Los logros obtenidos generados desde la propuesta “Por una convivencia basada en los derechos y deberes de la niñez, la familia y la comunidad” arrojó resultados satisfactorios tanto para los clientes como para el fortalecimiento y mejoramiento del programa.

Los adultos conocieron y reconocieron los derechos y deberes desde una doble perspectiva, como sujetos que propenden por garantizar, proteger y promover el ejercicio de estos, así como la introspección de los mismos en su diario vivir.

Las personas identifican la vulneración del los derechos desde la salud emocional, física, pedagógica, cognitiva y nutricional, donde asumieron posturas de reflexión, confrontación y de resolución de conflictos, ante una situación que no garantice un sano ambiente familiar y comunitario.

Los niños y adultos se involucraron en el trabajo conjunto, donde se creó el hábito de escucha, la apropiación del diálogo de saberes, intercambio de ideas, toma de decisiones y ocupación del tiempo libre.

A lo largo del proceso educativo, la población evidenció en sus comportamientos la interiorización y la puesta en práctica de los derechos y deberes, convirtiéndose en sujetos responsables para la toma de decisiones que implique su realidad y la de los demás.

En el Área Psicofamiliar Social: Los adultos y niños continúan reconociendo que la familia es un espacio de conciliación, respeto a la diferencia, demostraciones de afecto y satisfacción de necesidades existenciales y axiológicas, que posibilitan mejores alternativas de desarrollo consigo mismo y con su entorno.

Los adultos dejan ver en las interacciones, prácticas más asertivas y cercanas que promocionan el auto cuidado, la autoestima, y el auto concepto, impactando de manera positiva el proyecto de vida que favorece la promoción del buen trato.

Desde Psicología, Trabajo Social y Familia se propiciaron espacios que permitieron evaluar el conocimiento frente al derecho a la individualidad y la colectividad, en aras de promover la expresión de su individualidad y de la convivencia con miras a la promoción del buen trato.

La población beneficiaria expresó que han mejorado los canales de comunicación, confianza, autoestima, práctica de valores y tolerancia; lo cual está generando nuevas metas para la construcción de un proyecto de vida más sano.

Los padres y madres se identificaron como responsables en el reconocimiento de los niños y niñas como seres individuales; lo que implica un cambio en sus relaciones y pautas de vida familiar y comunitaria.

Las personas beneficiarias identificaron que unos de los propósitos de la intervención fue reducir el maltrato infantil y educarse acerca del abuso sexual y cómo actuar cuando se presenta esta situación. 

En la Orientación Individual y Familiar: Se incentivó a los grupos familiares hacia la vivencia y el fortalecimiento de los derechos de la protección, aprecio y amparo conduciéndolos así a su capacidad de recibir y dar afecto.

Las personas manifestaron que adquirieron habilidades para expresar con facilidad emociones, sentimientos y logrando tener un acercamiento más próximo a la realidad del grupo familiar especialmente con los niños.

 

Acompañamientos a los grupos de líderes comunitarios: Realizados por la Trabajadora Social cimentaron y fortalecieron redes de apoyo social a través de la conformación de 15 grupos de líderes (mujeres adultas) que promovieron la cultura del ahorro a través de ventas de comestibles, contribuyendo a incrementar la economía familiar que les permite la posibilidad de satisfacer algunas necesidades familiares.

Además velaron por el bienestar comunitario por medio de las labores sociales que beneficiaron a la comunidad con celebraciones del día de los niños, adecuación del centro comunal y convites comunitarios que fomentaron la integración y sentido de pertenencia por las comunidades a las que pertenecen.

Por otro lado, las madres vinculadas al grupo de líderes se encaminan hacia la construcción como sujetos de derechos con capacidad para la toma de decisiones y la autogestión de sus proyectos de vida.

Nutrición: De 2.494 niñas y niños atendidos en consulta se recuperaron nutricionalmente 542 menores representado en un 22%; lo cual es un logro significativo si se tiene en cuenta que los niños hacen parte de comunidades vulnerables a presentar problemas de desnutrición crónica. Según las cifras departamentales en Risaralda los niños menores de cinco años alcanzan un 7% de desnutrición crónica, 5% desnutrición global y el 1% desnutrición aguda.

El aporte del programa A.I.N a la recuperación nutricional es representativo porque pese a las condiciones desfavorables de las comunidades, las madres se interesaron por las recomendaciones de las nutricionistas del programa, concientizándose que dentro de la alimentación familiar, la nutrición de los niños y niñas acompañada de un buen trato, prima para un buen desarrollo y crecimiento de ellos.

Se promovió el consumo de productos de alto valor nutritivo que puedan adquirir según su capacidad económica, para incidir en la disminución de los problemas nutricionales de las madres gestantes, niños y niñas.

Las familias fortalecieron sus conocimientos básicos necesarios para la adquisición de hábitos alimenticios saludables, teniendo en cuenta que en la etapa de la infancia es crucial para un adecuado crecimiento y desarrollo.

Medicina y Enfermería: Aunque es casi imposible disminuir la morbilidad infantil en las comunidades beneficiarias del programa por los factores epidemiológicos a los que están expuestos, es de anotar que la consulta médica brindó no sólo accesibilidad a estos; puesto que, se realizaba en cada comunidad, sino igualmente la seguridad y protección de los niños y niñas beneficiados; formulando medicamentos que ofrece el programa, brindando educación y realizando controles por enfermería, apuntando así al control del estado salud-enfermedad reconociendo y respetando la salud de los menores; lo cual contribuyó al mejoramiento de la calidad de vida.

Aunque el resultado de los controles fue del 89%, es de resaltar que fue una labor muy importante, primero por la integralidad del área médica y segundo porque se realizó un seguimiento más minucioso de la evolución de la enfermedad, apoyo y educación a las familias, identificando factores de riesgo que afectan directa e indirectamente la salud de los menores.

De la misma manera fue satisfactorio lo evidenciado en las visitas de algunos hogares; ya que, las madres asumían un rol de responsabilidad en el cuidado de los menores, buscaban medidas para modificar aquellos factores que se encontraban en el hogar y que ellas mismas reconocían que eran perjudiciales para la salud no sólo de los niños y niñas, sino de la familia en general.

Necesidades Educativas Especiales: Se abrieron espacios en donde los niños – niñas dieron a conocer sus habilidades y de igual forma se identificaron las dificultades presentadas en el ámbito escolar; lo cual facilitó la visualización de las causas más frecuentes y por ende programar actividades que beneficiaron a la población a través de grupos focales y seguimiento personalizado a los niños y niñas.

Con los talleres se buscó que los padres, niños y niñas estimularan los procesos de pensamientos acordes a la edad, logrando un mejor desempeño escolar por medio de una mejor asimilación y desarrollo de las tareas propias de la escuela.

Asesorías Pedagógicas: Con la orientación brindada a los padres se propició un apoyo más asertivo en las actividades académicas para los niños y niñas de apoyo pedagógico realizadas en el hogar, sumando lo anterior algunas madres se vincularon a la alfabetización como una forma de colaboración más afectiva y efectivas a los niños y niñas en sus actividades educativas.

Se motivó a los padres y madres en la estimulación a los niños y niñas para disminuir la deserción escolar.

Las madres aprendieron a respetar los ritmos de trabajo de los niños y niñas, siendo más tolerantes y adaptando un tipo de corrección menos agresivo.

En cuanto a los niños de educación especial se orientó a los padres en las alternativas de intervención terapéutica para su rehabilitación.

Las asesorías pedagógicas se realizaron en forma individual o en grupos focales de acuerdo a las necesidades educativas presentadas por los niños y niñas.

Las actividades desarrolladas durante el año facilitaron la obtención de logros satisfactorios que permitieron el alcance de la calidad de vida, la expresión de sentidos y significados de familia y comunidad, de interacciones positivas y constructivas que dan pie a la vinculación de los niños y niñas al medio familiar y social de forma más armoniosa en el contexto en que se desenvuelven.