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No hay límites… Andrés Felipe es un niño muy feliz

“Los médicos me dijeron que mi hijo tenía un síndrome dismórfico. Según el pediatra, mi bebé estaría de por vida reducido a la cama, no tendría ninguna movilidad, pero pensé ‘con la ayuda de Dios él si va a caminar’ y así fue, la discapacidad en muchas ocasiones es de nosotras las mamás porque pensamos que nuestros hijos no pueden hacer las cosas que hacen otros niños”, expresó Damaris Molina.

 

Y es que la historia del pequeño Andrés Felipe Bustamante Molina, quien cumplió seis años de vida, y a pesar de las dificultades, actualmente cursa preescolar en la Institución Educativa Pedro José Rivera de Santa Rosa de Cabal, no ha sido para nada fácil, desde el mismo día de su nacimiento fue diagnosticado con múltiples patologías, entre ellas, un problema de columna, que según los galenos, no le permitiría caminar.

 

“Cuando nació fue remitido para Cali, estuvo en cuidados intensivos 20 días, fueron de angustia, de dolor, yo decía: ‘pero por qué a mi bebé’, saber que no se movía, estaba entubado, conectado a muchos aparatos, en incubadora, no lo podía mover de ahí. Fue muy duro, pero la familia se convirtió en mi mayor fortaleza porque uno siempre piensa qué va a decir la sociedad, siempre le tuve miedo a eso, cómo me lo iban a tratar. Entré en una crisis horrible, pero recibí mucho apoyo, en particular de mis hijos Jhoan Stiven y Karen Dayana, ellos son un amor”.

 

Sin embargo, desde antes de llegar al mundo, Pipe, como lo llaman sus hermanos, ya contaba con un angelito al que tiempo después llamaría mamá. Sin importar el dictamen médico, Damaris sacó fuerza de donde quizá no sabía que la tenía y se dio a la tarea de acompañar y luchar por la salud del menor de sus tres hijos, quien es la alegría del hogar.

 

“Andrés Felipe nació con una cardiopatía congénita, con un ductus arterioso, problemas de visión, tiene un coloboma en el nervio óptico, tiene problemas en la columna, una hipoacusia bilateral, cantidad de enfermedades, pero siempre he estado ahí. A pesar que el médico me dijo que iba a estar reducido a la cama, no acepté eso, me puse a ver cómo le hacían terapias y así mismo se las hacía en la casa. Él caminó a los tres años, pero caminó, y ya lo veo correr y estudiar, es una gran satisfacción verlo así”, indicó la orgullosa mamá.

 

Un amor llamado Comfamiliar Risaralda

 

Hace un año, gracias a la ayuda de algunos funcionarios de la alcaldía de Santa Rosa de Cabal, Damaris y Andrés Felipe llegaron al Programa Especial de Atención Integral a la Niñez de Comfamiliar Risaralda, allí fueron recibidos de la mejor manera por los profesionales, desde entonces, los avances de Pipe, quien sueña con convertirse en médico, no han parado, a tal punto que su mamá, luego de pensarlo muchas veces, decidió ingresarlo a estudiar.

 

“Estoy muy contenta, tengo mucho que agradecerle al programa que nos está brindando Comfamiliar, debido a eso he visto a mi hijo más recuperado porque siempre contamos con el apoyo de todas la personas, entre ellas, el de la psicóloga, y en especial, el de la doctora Claudia Castaño, quien siempre está ahí acompañándonos, dándonos la información adecuada. No lo había querido meter a estudiar porque el médico me había dicho que no debía estar con otros niños porque si lo llegaban a empujar sería complicado por el problema de columna, pero la doctora Claudia Castaño me dijo, ‘vamos a entrarlo’, y acepté, fui y lo matriculé, me lo recibieron muy bien, con las puertas abiertas”, manifestó Damaris, quien es cabeza de hogar.

 

Mes a mes, Andrés Felipe y su mamá, muy cumplidamente llegan a la cita con los profesionales de Atención Integral a la Niñez, distintas actividades específicas realizan, las cuales acompañan con visitas al Parque Consotá donde se recrean y disfrutan de las piscinas.

 

“Cuando es con la fonoaudióloga y con la doctora Claudia son trabajos manuales, nos explican cómo debemos manejar la motricidad de ellos, es muy chévere, estoy muy contenta con este programa. Además, no tenemos que pagar nada, incluso cuando nos van a llevar al Parque, nos recogen aquí en Santa Rosa, nos llevan, nos dan el refrigerio y nos regresan”.

 

Pero los únicos felices con el avance psicomotor de Pipe, no son solo los familiares, los colaboradores del Programa especial de Atención Integral a la Niñez, le han tomado un especial afecto a este pequeño gracias a su compromiso y deseo de salir adelante, día a día le hacen seguimiento al caso, buscando que cada vez su calidad de vida sea mejor.

 

“Llevamos aproximadamente dos años con el Programa Especial donde les brindamos la atención integral a los niños y niñas con discapacidad que hacen parte de nuestro proceso. Con Andrés  Felipe ha sido un caso bastante gratificante que a uno lo llena de orgullo porque se nota que la familia lo está acompañando 100%. Definitivamente cuando uno tiene un niño y detrás de él hay un apoyo familiar, los resultados saltan a la vista, y este caso es digno de resaltar porque cuenta con una mamá que apoya y copia todas las sugerencias que uno le da, y va más allá de lo que se le dice”, anotó Claudia Castaño, profesional del Programa Atención Integral a la Niñez.

 

En la actualidad los 33 niños que componen el Programa Especial reciben un complemento nutricional de acuerdo a los resultados de nutrición efectuados por la especialista del Área, quien los valora. El complemento es basado en granos, cereales y carbohidratos. “Nosotros vamos a las casas y les entregamos el complemento cada mes, y aprovechamos la visita para hacer un seguimiento de cómo van los niños”, afirmó Castaño.

 

“La invitación es para que saquemos a nuestros hijos, no los aislemos, tenemos que hacerlos partícipes de la familia, el hecho que tengan una discapacidad no quiere decir que no puedan opinar”, concluyó la mamá de Andrés Felipe.