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Vivienda

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Así como ellos, tu también puedes lograrlo

Comfamiliar Risaralda continúa haciendo familias felices

Gracias al subsidio de vivienda entregado por la Caja de Compensación Familiar de los risaraldenses, cientos de familias han obtenido su casa, la suya puede ser una de ellas.Lo que para la familia Puerta Ocampo era tan solo un sueño casi inalcanzable en su natal Risaralda, Caldas, se convirtió en realidad en Pereira gracias al apoyo de entidades como Comfamiliar Risaralda que ayuda a que cientos de personas cumplan su anhelo de tener casa propia.Provenientes de la finca Puerto Arturo, ubicada en la vereda El Brillante del nombrado municipio caldense, doña Luz Albany y don Jairo llegaron a la capital risaraldense guiados por su amor de padres, pues Verónica, su amada hija, la niña de sus ojos, luego de culminar sus estudios de bachillerato tomó la decisión de forjarse un futuro en la ciudad y como ha sucedido hasta el día de hoy, no la pensaban dejar sola.

“En verdad nos daba mucha tristeza que la niña se viniera a enfrentarse con este nuevo mundo, entonces le dije a él (su esposo), por qué no nos vamos también, nos ponemos a trabajar los dos y de esa manera ella no está sola, nos apoyamos entre todos, y así lo hicimos. Para mí fue muy traumático llegar a la ciudad porque siempre me ha gustado es la finca, estar en el campo, me dio mucha lidia acostumbrarme, pero ya estoy adaptada”, expresó Luz Albany Ocampo madre de Verónica y Edwin.

Han pasado 12 años desde que tomaron esta decisión que no solo les ha traído prosperidad económica, pues todos los integrantes del hogar disfrutan de trabajos estables, sino que gracias al esfuerzo y al subsidio de vivienda entregado por Comfamiliar Risaralda, desde hace cuatro años disfrutan de su casa propia ubicada en el barrio Guadalcanal, en la vía que de la Ciudadela Cuba conduce al corregimiento Altagracia.“Mi hermana nos aconsejó que nos metiéramos en un plan de vivienda por medio de Comfamiliar, a raíz de eso fui. Empezamos a hacer el ahorro con lo poquito que nos quedaba de nuestros sueldos.Dios es muy bueno con nosotros, a los dos años larguitos salimos postulados con el Subsidio de Vivienda, el día que nos llamaron fue uno de los más felices de mi vida, solo comparado con el nacimiento de mis hijos”, acotó Luz Albany.

De Puerto Arturo a Guadalcanal

Seguramente durante su niñez y su juventud, mientras jugaba y se divertía en la finca Puerto Arturo, lugar en el que conoció a su esposo Jairo con quien lleva 28 años de casados, doña Luz Albany nunca imaginó otro mundo y mucho menos en Pereira, una lugar que solo conoció cuando ya era mayor de edad. Sin embargo, hoy no solo agradece a la vida sino a la Ciudad sin Puertas que los acogió como hijos adoptivos, a tal punto que hasta casa les dio.

Luego de haber sido favorecidos con el subsidio de vivienda de Comfamiliar Risaralda, este par de esposos, quienes no ven la vida el uno sin el otro, iniciaron la labor de buscar el lugar donde construirían su nido de amor, sin saber que ya el destino les tenía un espacio en el mundo llamado Guadalcanal.

“Quisimos llegar a una parte donde no nos quedaran muy altas las cuotas de la mensualidad, un hermano se puso con nosotros a buscar algo que se acomodara a nuestra capacidad económica, y así fue que elegimos este lugar para construir nuestra casa. No nos pesa, quedamos muy contentos al llegar a un barrio muy bueno y tranquilo. Estamos retiraditos del centro, sin embargo por aquí pasa la chiva, la buseta, el alimentador de Megabús; además contamos con la fortuna que varios familiares viven muy cerca. Sin duda alguna aquí somos felices”, añadió doña Luz, quien labora en oficios varios.

Amor de Familia

“Nosotros somos unas personas no adineradas, humildes que siempre hemos trabajado para salir adelante, y poco nos hemos fijado en lo material, nuestro fuerte ese el amor y la unión familiar. El día que nos pasamos para nuestra casa llegamos con los coroticos, viejitos pero era lo que teníamos. Vaya sorpresa la que nos llevamos cuando al abrir la puerta de nuestra vivienda nos encontramos con que estaba amoblada, lloré de la alegría, fue un hermoso regalo de mis familiares”.

Desde entonces la casa de los Puerta Ocampo, es el hogar de toda la familia, allí llegan constantemente padres, hermanos y sobrinos a disfrutar del calor del hogar y de la deliciosa gastronomía que allí se sirve, en particular del rico arroz con leche que prepara doña Luz, del cual fuimos testigos.

“La verdad sí me gustaría que las personas que tienen la meta de tener casa propia no duden en buscar la ayuda de Comfamiliar para que depositen en esta empresa todos sus sueños. Al principio lo veíamos muy perdido, decíamos, cuándo vamos a tener una casa, creíamos que con el trabajo de nosotros, pagando renta, nunca lo íbamos a alcanzar y pues gracias a Dios y con el apoyo de la Caja de Compensación ya llevamos cerca de 4 años acá en la casa muy contentos, este es el hogar de toda mi familia”, concluyó Luz Albany Ocampo.

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Jorge y Dahiana tenían un sueño, tener una vivienda propia que les permitiera pensar en un mejor futuro para ellos y sobre todo para sus hijos, un lugar que les perteneciera y que por ello, fuera más fácil llamarle hogar. Con su objetivo claro, en el año 2016 empezaron a ahorrar, se dieron a la tarea de elegir el proyecto que se ajustaba a sus necesidades y posterior a ello se postularon para recibir el subsidio Familiar de Vivienda que otorga Comfamiliar Risaralda.

Hoy, poco más de un año después de haber emprendido este camino, en el que Vivienda Comfamiliar los ha acompañado, su disciplina y compromiso les ha permitido convertirse en beneficiarios del subsidio y estar disfrutando en compañía de sus hijos Ian y Valery, de su vivienda propia, un cálido hogar donde comparten en familia y construyen día a día los mejores momentos y recuerdos.

Jorge, Dahiana, Ian y Valery demuestran que los sueños se cumplen, no esperándolos, sino trabajando por ellos.